A las puertas de la península de Osa, en el delta del Diquís, Sierpe es una visita obligada para los aventureros que quieran descubrir el Pacífico Sur. Desde esta pequeña ciudad parten a diario embarcaciones hacia Bahía Drake, punto de partida ideal para explorar lugares emblemáticos como el Parque Nacional Corcovado, famoso por su excepcional biodiversidad y sus áreas protegidas.
A pesar de un paisaje marcado por los palmerales que se extienden a lo largo de varios kilómetros en las afueras de la ciudad (plantaciones consideradas como uno de los motores de la actividad económica de la región), Sierpe también está cerca de maravillas naturales y culturales que bien merecen una visita.
HUMEDAL NACIONAL TÉRRABA-SIERPE
En las desembocaduras del Río Grande de Térraba, el más caudaloso de Costa Rica, y del Río Sierpe se encuentran los manglares del Humedal Nacional Térraba-Sierpe, el mayor de Centroamérica.
En un entorno totalmente único, rodeado de árboles con raíces aéreas y arbustos, una excursión por estos canales le permitirá descubrir este fascinante ecosistema. Tendrá la oportunidad de observar una fauna diversa, compuesta por especies marinas y terrestres, algunas de ellas en peligro de extinción.


PATRIMONIO MUNDIAL
Descubiertas en 1930 por la United Fruit Company, más de 300 esferas megalíticas atestiguan la existencia de cacicazgos precolombinos en la región del Delta del Diquís entre los años 500 y 1500 d.C.
Estas esferas, junto con montículos artificiales, áreas pavimentadas y enterramientos, se extienden por cuatro yacimientos arqueológicos, entre ellos Finca 6. En 2014, estos restos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, destacando su importancia histórica y cultural.