El ascenso al pico más alto de Costa Rica, el Cerro Chirripó, es uno de los tres mejores trekkings del país, una experiencia física y mentalmente exigente. Hay unos veinte kilómetros entre el pueblo de San Gerardo de Rivas y el pico, que se eleva a 3.820 metros sobre el nivel del mar y tiene un desnivel de 2.500 metros, ¡una experiencia para deportistas experimentados!
Situado al noreste de la ciudad de San Isidro de El General, el Parque Nacional Chirripó, creado en 1975, abarca 50.150 hectáreas y se extiende a lo largo de 3 cantones: San José, Cartago y Limón. Desempeña un papel fundamental en la conservación de los ecosistemas del páramo y los bosques de roble de gran altitud, así como de los testimonios de la actividad glaciar del pasado. También es el segundo pico más alto de Centroamérica.
La entrada es limitada y la demanda es alta, por lo que es importante planificar la subida con varios meses de antelación.

UN AMANECER INOLVIDABLE
Chirripó, palabra cabécar que significa «tierra de aguas eternas», es uno de los lugares más emblemáticos del país, desde donde se puede admirar el mar Caribe y el océano Pacífico en un día despejado, así como los volcanes panameños Turrialba, Irazú, Poás y Barú.
Sólo los excursionistas más aventureros que abandonen el refugio de Base Crestones en plena noche podrán presenciar el memorable espectáculo de un amanecer en la cumbre.
LOS CRESTONES, SÍMBOLO NACIONAL
El Cerro Chirippó no es el único sitio de interés del parque; también forma parte de un grupo de 19 picos de más de 3.400 metros de altura y 5 valles, una cadena montañosa conocida como el «Macizo del Chirripó».
Si bien una excursión a los pies de la imponente formación rocosa de Los Crestones (catalogada como símbolo nacional desde 2011) es una opción para disfrutar de los últimos rayos de sol antes de pasar la noche en el refugio, también es posible descubrir el Valle de los Lagos y el Valle de la Morrena, hogar de más de 30 lagos de origen glaciar, la Sabana del León o el Valle de los Conejos.


LA VEGETACIÓN DEL PARAMÓ
Por encima de los 2.700 metros de altitud domina el páramo. Se caracteriza por una vegetación de matorral, formada principalmente por pequeñas plantas y arbustos de no más de 4 metros de altura. Raro en Centroamérica, el paramó sólo se encuentra en Costa Rica y Panamá. Las especies vegetales dominantes son la chusquea, un bambú enano, y la cañuela Batamba, que desempeñan un papel clave en este ecosistema único que soporta condiciones extremas.
LA BIODIVERSIDAD SALVADORA
Desde los bosques nubosos, hogar del quetzal, el jaguar, el ocelote y la cabra montés, hasta las vastas extensiones del páramo, donde los visitantes más afortunados pueden avistar coyotes, águilas, tapires, tigrillos, pecaríes y pumas, el parque es un auténtico santuario que alberga una extraordinaria diversidad de animales.
Los aficionados a las plantas epífitas y los hongos también quedarán maravillados con esta larga caminata, donde podrán observar estas fascinantes especies cubriendo los troncos y las ramas de los árboles. En cuanto a la flora, el parque alberga multitud de árboles, entre los que destacan varias especies de roble, aguacatillo, ira rosa, cedro dulce y cedro indio, formando una interminable lista de especies que enriquecen este ecosistema único.
